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Método rápido y eficaz para transformar la comida en combustible

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Traducido por Javier Ponce de León

Hoy en día, se desperdicia cerca de un tercio de la comida producida en el mundo entero. Esto incluye desde productos que se echan a perder en camiones de transporte, pasando por la carne que no se vende en las tiendas, hasta las sobras en los hogares y los restaurantes. Toda esa comida que desperdicia representa un recurso sin explotar.

Ingenieros de la Universidad de Cornell han descubierto un método rápido y eficaz de transformar productos alimenticios en combustible. Este método de dos etapas, detallado en la publicación Bioresource Technology, extrae casi toda la energía presente en la comida desechada.

La comida desechada desperdicia tierra, agua y energía, al mismo tiempo que genera una emisión de gases de efecto invernadero innecesaria. Sin embargo, los restos de comida son ricos en carbono. De hecho, si al menos una parte de esta comida se empleara en producir energía, podría generar una gran cantidad de combustible para calentar hogares y alimentar vehículos, al mismo tiempo que se podrían aprovechar las tierras que funcionan como vertedero.

Actualmente existen cientos de complejos de escala industrial, destinados a convertir los desperdicios en energía en todo el mundo. Generalmente, estos utilizan digestores anaeróbicos donde los microbios descomponen materia orgánica y la convierten en combustibles tales como el metano, el biodiesel o el etanol. Sin embargo, este proceso requiere de semanas.

Los ingenieros de Cornell añadieron un proceso llamado licuefacción previa a la digestión anaeróbica. La etapa de licuefacción implica la cocción a presión de residuos alimentarios a temperaturas que van de 200 a 350 grados centígrados y presiones que oscilan entre 2 y 20 megapascales.

En la prueba de laboratorio, los investigadores usaron una mezcla de azúcares, proteínas y grasas para substituir desechos de comida. El resultado han sido dos productos: uno es un aceite de pirolisis que se puede refinar para producir un biocombustible líquido, el otro son aguas residuales que contienen carbono orgánico disuelto. Los microbios pueden digerir este residuo acuoso y convertirlo en biometano en días.

También han descubierto que las altas temperaturas generan mas aceite de pirólisis y una fase acuosa que se biodegrada (acción de los microbios) con mas dificultad.

La combinación del tratamiento hidrotérmico y de la digestion anaeróbica recupera más energía de residuos alimentarios por medio de la conversión de estos últimos en dos productos: el aceite y el biometáno. Roy Posmanik, el principal autor del estudio, afirma que esta combinación es además más rápida y eficaz que la digestión anaeróbica por separado. «Estamos hablando de un proceso de licuefacción hidrotermal que dura minutos y una digestión anaeróbica que dura días».

Fuente: Posmanik R et al. Coupling hydrothermal liquefaction and anaerobic digestion for energy valorization from model biomass feedstocks. Bioresource Technology. 2017.

 

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