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Las gallinas ‘veganas’ podrían hacer más sostenible la producción industrial de huevos

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Los veganos y amantes de la comida orgánica a menudo se burlan por ser hipócritas. Pero los investigadores dicen que si se extienden estos principios a granjas productoras de huevos – optando alimentar a las gallinas con una dieta de alimentos orgánicos y veganos – los agricultores podrían reducir drásticamente la huella ambiental de la industria de producción de huevos.

Al comparar las dietas convencionales de las gallinas, las cuales están basadas en productos de origen animal y que son comúnmente incorporados en su alimentación, un nuevo estudio de Journal of Cleaner Production mostró que un régimen más ecológico para las gallinas podría reducir drásticamente el impacto de las emisiones de las granjas productoras de huevo.

La producción mundial de huevos ha alcanzado 70 millones de toneladas al año, lo que la posiciona como una de las formas de proteína animal más consumidas. Mientras que los huevos son considerados a menudo una opción ‘verde’ en comparación con productos cárnicos, los investigadores de la Universidad canadiense de British Columbia Okanagan quisieron aclarar el verdadero impacto ambiental de este elemento cotidiano del desayuno.

Llevaron a cabo su investigación en Canadá, país que cuenta con más de 1.000 granjas de huevo las cuales generan ingresos de $ 926 millones al año. Para estimar los impactos de la producción de huevos, los investigadores efectuaron un análisis de ciclo de vida (ACV): esta emplea una serie de medidas estandarizadas para estimar la huella ambiental total de un producto, en este caso los huevos, midiendo el impacto durante cada etapa de su producción. Los investigadores obtuvieron una porción de la información de sus bases de datos por medio de 88 encuestas llevadas a cabo en 104 fincas participantes. Las encuestas midieron factores como los ingredientes en la alimentación del pollo, el manejo de sus residuos y el uso de energía y el agua en cada fase de producción.

Los resultados de los análisis revelaron que, de todos los factores medidos en el ACV, la alimentación tuvo de lejos una gran influencia sobre el impacto ambiental de las granjas de huevo, seguida de cerca por los residuos de pollo. De hecho, la alimentación fue responsable del 68% del total de gases de efecto invernadero producidos a lo largo de la cadena de suministro.

Esta situación se explica sobre todo por el contenido de la alimentación. Por lo general, los cultivos de maíz, soya y trigo se utilizan para hacer este tipo de concentrados. Pero algunos tipos de estos alimentos son hechos de productos animales como la carne, la grasa y harina de huesos – lo que queda de la ganadería, la producción de aves de corral y la porcicultura. Debido a que la ganadería es intensiva en uso de recursos y productora de gran cantidad de emisiones, cuando el análisis de ciclo de vida incorpora estos factores, los puntajes de los concentrados de origen animal son especialmente alto en la escala de impacto.

Por otro lado, concentrados elaborados a partir de plantas obtuvieron un impacto sensiblemente menor. Los cultivos orgánicos, en particular, utilizan usualmente una cantidad limitada de pesticidas, y una mucha menor huella ambiental por tonelada de huevos. Para comparar, los investigadores calcularon que el concentrado elaborado de soya orgánica producía 249 kg de dióxido de carbono equivalente (CO2e) por tonelada de alimento, mientras que los productos derivados del ganado generaban 58,2 toneladas de CO2e por tonelada de alimento.

Los investigadores encontraron incluso, que el impacto de las emisiones del transporte a lo largo de la cadena del suministro del huevo fue inesperadamente modesto, en comparación con los impactos de la alimentación y el estiércol. De esta manera, ellos llegaron a la conclusión que, si las gallinas recibieran simplemente una dieta orgánica, es decir una alimentación vegana, esta situación podría ser suficiente para reducir las emisiones de las granjas productoras de huevo en más del 50%.

Al indicar los factores principales que empeoran la huella ambiental de las granjas de huevo, los investigadores confían en que los agricultores sean actualmente capaces de mejor la sostenibilidad de su negocio. “Hay una enorme brecha entre los rezagados y los líderes en términos de desempeño ambiental”, dicen los investigadores. “Aquí radica la oportunidad de mejora”.

Fuente: Pelletier, N. “Life cycle assessment of Canadian egg products, with differentiation by hen housing system type.” Journal of Cleaner Production. 2017.

Imagen: Pixabay

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