Una vez iniciada la geoingeniería, puede ser peligroso detenerla.

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Traducido por Brenda Moreno Espinosa

Según una nueva investigación publicada en Nature Ecology & Evolution, una vez comenzado el proceso de geoingeniería, sería peligroso interrumpirlo. Detener abruptamente la geoingeniería provocaría un aumento repentino en las temperaturas globales, causando estragos en los ecosistemas e infligiendo más daño a la biodiversidad que el cambio climático en sí mismo.

Hay dos esquemas de geoingeniería promocionados como formas de enfriar el planeta. Una de ellas es eliminar el dióxido de carbono directamente del aire y almacenarlo o convertirlo en algo útil: una empresa suiza ya ha implementado esta tecnología para fabricar fertilizantes. El otro esquema, llamado geoingeniería solar, es más polémico. Se trata de reflejar la luz solar de vuelta al espacio mediante la inyección de aerosoles, mezclas de partículas finas o líquidos, en la estratosfera. Algunos equipos ahora planean probar la captura de carbono y la geoingeniería solar en pequeña escala.

Un equipo dirigido por Christopher Trisos de la Universidad de Maryland usó un modelo de computadora para simular los efectos de poner 5 millones de toneladas anuales de dióxido de azufre en la estratosfera cada año durante 50 años entre 2020 y 2070. Al final de los 50 años, la ingeniería climática es detenida abruptamente. Compararon este escenario con uno que no tenía geoingeniería.

El modelo demostró que la geoingeniería que es finalizada abruptamente aumentaría las temperaturas de la superficie terrestre en 0,8 ° C en una década. Eso se debe a que las emisiones continuarían aumentando después del 2020, y la geoingeniería enmascararía algunos de sus efectos. Pero tan pronto como finalice la ingeniería, los aerosoles efectivamente caerían de la atmósfera dentro de un par de años, y los gases de efecto invernadero aumentarían rápidamente el calentamiento.

Los cambios de temperatura más extremos ocurrirían en puntos críticos de biodiversidad terrestre y marina como los océanos tropicales, la cuenca del Amazonas, África, Eurasia y las regiones polares. En muchos de estos puntos críticos, las temperaturas aumentarían entre dos y cuatro veces más rápido que los promedios históricos o los causados ​​por el cambio climático. Muchas especies de plantas y animales no podrían mantenerse al día y migrar a nuevas áreas, lo que los haría extinguirse. Los anfibios, los corales y los manglares se encuentran entre los grupos que enfrentarían el mayor riesgo de extinción.

Los investigadores utilizan un escenario de emisiones intermedias para sus modelos, en el cual las emisiones de dióxido de carbono alcanzan su punto máximo en 2040. Con las habituales emisiones de dióxido de carbono o con una mayor inyección de dióxido de azufre, mencionan que «el tamaño de los choques climáticos descritos aquí podría ocurrir antes o ser aún mayor”.

Por supuesto, la geoingeniería no tiene que comenzar o detenerse abruptamente. Tampoco es necesario llevarlo a cabo durante un largo tiempo. Muchos científicos piensan que es una medida temporal para reducir las emisiones de carbono hasta que podamos pasar a un sistema de energía limpia. No obstante, sus posibles beneficios y costos deben estudiarse cuidadosamente, dicen Trisos y sus colegas. Agregan que, por ahora «los recortes agresivos de emisiones siguen siendo la forma más sólida de reducir los impactos del cambio climático en la biodiversidad”.

Fuente: Christopher H. Trisos y otros. Consecuencias potencialmente peligrosas para la biodiversidad de la implementación y terminación de la geoingeniería solar. Nature Ecology & Evolution. 2017.

 

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