Los fantasmas de la naturaleza del pasado están regresando

This post is also available in: English

Traducido por María Fernanda Enríquez

Los caimanes viven en agua fresca.  Pueden manejar unas pocas horas de agua salada, tal vez un día a lo mucho, pero el agua dulce es su hogar natural.  Esto es según un texto de biología – sin embargo, las personas continúan encontrando caimanes donde no se supone que deberían estar. En los cayos de Florida, por ejemplo, se los observa regularmente en arroyos de manglar y canales de agua salada.  ¿Están estas criaturas perdidas o han sido empujadas a hábitats marginales por la presión humana?

No necesariamente.  En su lugar ellos pueden representar un desarrollo inesperado y maravilloso:  depredadores grandes rebotando de las persecuciones del pasado y recolonizando sus hábitats ancestrales.  Tan ancestrales, en realidad, que las personas ni siquiera comprenden que alguna vez habitaron allí.

“Reconocer que muchos consumidores grandes viven y florecen a través de una diversidad grande de ecosistemas tiene implicaciones para el establecimiento de fundamentos históricos,” según ecologistas liderados por Brian Silliman de Duke University. En otras palabras: el mundo fue alguna vez más rico de lo que nos imaginamos y está volviendo a serlo.

En un estudio publicado en Current Biology, Silliman y otros colegas revisaron registros científicos recientes de depredadores de gran tamaño corporal observados en “nuevos” hábitats (Nota acerca del término: en este estudio “nuevo” no se refiere a los llamados ecosistemas nuevos, que contienen especies mixtas para las cuales no existen antecedentes históricos, pero a los hábitats convencionales que no eran considerados apropiados para estos animales.  Estas nuevas fusiones se denominan comunidades no análogas).

Hay muchos de estos ejemplos:  focas que viven en pantanos salados, osos negros en zonas intermareales, leones de montaña en praderas, orangutanes en bosques perturbados, etc.  Veinte y tres especies en total, de las cuales Silliman y sus colegas exploraron dos en profundidad – los antes mencionados caimanes más nutrias marinas en estuarios interiores en lugar de costas exteriores – recogiendo fósiles y otros registros que sugieren que su presencia inesperada no es una anomalía.

Su ausencia si era anómala.  Y aunque el bienestar de estos animales tiene que ser estudiado caso por caso (para asegurar que no caen en “trampas ecológicas” que parecen prometedoras, pero no pueden apoyar a poblaciones saludables), muchos parecen estar prosperando. “A los caimanes, nutrias de río, nutrias de mar, focas y tiburones blancos,” según Silliman “les está yendo igual de bien o aún mejor” en sus nuevos, aunque viejos hogares.

Hay varias implicaciones inmediatas según el equipo de Silliman.  Cuando las personas recurren a referencias históricas para guiar la conservación, podrían necesitar actualizar sus referencias para incluir depredadores grandes que podrían regresar.  Estos animales necesitarán protección, lo que significa que las personas necesitarán aprender como co-existir con ellos. Y a cambio, según los investigadores, “el efecto positivo que estos animales grandes generan” como reducción de enfermedades infecciosas y estabilidad en los ecosistemas podría estar disponible en lugares en los que hasta ahora no se lo consideraba.

Hay implicaciones también para las cuales no hay referencias.  Mucha de la superficie terrestre está formada por comunidades no-análogas: mezclas sin precedentes de especies de plantas y animales nativos históricamente y trasplantados por los humanos.  Con frecuencia a estas comunidades se las considera sencillas y empobrecidas.  La presencia de grandes depredadores podría enriquecerlas, sin embargo, y la habilidad de estos depredadores para recolonizar los hábitats en los cuales las personas pensaron ellos no podrían sobrevivir presagia bien sobre su adaptabilidad.  “Muchos de estos grandes animales probablemente vivirán y se desarrollarán en estas comunidades no-análogas,” según Silliman “si se les da la oportunidad.”

Fuente: Silliman et al. “Are the ghosts of nature’s past haunting ecology today?Current Biology, 2018.

Imagen: Matthew Paulson via Flickr

Acerca del autor: Brandon Keim es un periodista independiente especializado en animales, naturaleza y ciencias y autor de The Eye of the Sandpiper: Stories From the Living World. Puede conectarse con él en Twitter, Instagram y Facebook.

Suscríbase para recibir el resumen semanal de la revista

Te has registrado satisfactoriamente

Independent, nonprofit journalism
for a livable planet  |  published by Future Earth

Share This

Share This

Share this post with your friends!