Para un futuro alimenticio más sostenible los moluscos y pequeños peces pueden ser la respuesta

This post is also available in: English

Traducido por María Fernanda Enríquez

¿Quiere reducir su huella ambiental?  Según un nuevo estudio, considere cambiar la carne roja por moluscos y especies de peces forrajeros como las anchoas.

El nuevo estudio Fronteras en la Ecología y el Ambiente clasificó comida de origen animal como la carne de res, cerdo y pollo, pesquerías pelágicas, moluscos y acuacultura del bagre de acuerdo a su impacto para el planeta.  Considerando factores como las emisiones de gases de efecto invernadero, uso de energía y potencial de eutrofización, mostró que la carne de res – lo cual no es sorpresa – tiene la mayor huella ambiental.  Sorpresivamente, el bagre quedó en segundo lugar.

Por el contrario, el estudio encontró que los moluscos criados y pequeños peces pelágicos como anchoas y sardinas capturadas en el océano son las opciones alimenticias más sostenibles, en general.

Cuando los investigadores evaluaron los impactos de cada tipo de alimento, hicieron algunos descubrimientos sorpresivos.  Incluye el hecho que el cultivo de ganado es menos intensivo en energía en promedio que la mayoría de acuacultura y pesquería en aguas profundas (con la excepción de moluscos y pequeños peces pelágicos).  Esto ocurre porque los barcos pesqueros usan grandes cantidades de combustible cuando están en el océano.  La acuacultura también requiere grandes cantidades de combustible para accionar las maquinas que tienen el agua circulando en los corrales de pesca.

Las pesquerías pelágicas fueron la excepción a esta regla, según los investigadores, porque estos pequeños peces forman grandes escuelas en el océano que pueden ser fácilmente capturadas, lo que contribuye con cantidades más grandes de proteína por una cierta cantidad de combustible que se usa.  Los moluscos tuvieron también bajos requerimientos de energía porque el agua en los corrales no necesita circular.

Cuando se refiere a emisión de gases de efecto invernadero la carne de res y el bagre producen la mayor parte -20 veces más que los pequeños peces pelágicos y moluscos.  Esto se debió a los fertilizantes que emiten elevados niveles de gases de efecto invernadero.  Estos fertilizantes se usan para cultivar las inmensas cantidades de plantas como la soya y granulados, que es parte de la dieta alimenticia de las vacas, y algunos peces.  Otra vez, los moluscos y peces pelágicos tuvieron las emisiones más bajas:   los moluscos cultivados no requieren alimento, y no se requiere fertilizantes para la pesca en el océano.

El uso de fertilizantes es también un impulsor mayor de la eutrofización, la polución con nutrientes de ríos, lagos, y el océano.  De forma que los productos animales que requieren más fertilizantes, como la carne de res, también obtuvieron un alto puntaje en esta categoría.   Pero es interesante que la producción de cerdo y pollo tuvo un nivel menor de eutrofización que algunas formas de acuacultura como el camarón y la tilapia que dependen de altas cantidades de fertilizantes para plantas.

En todos estos factores, las pequeñas pesquerías pelágicas y de moluscos consistentemente tenían la huella más baja, resaltando su potencial como una fuente de proteína particularmente sostenible.

Los investigadores llegaron a estas conclusiones revisando 148 estudios que individualmente realizaron un análisis de ciclo de vida (LCA) para un alimento de origen animal.  Debido a que estos análisis se enfocaron en uso de energía, emisión de gases de efecto invernadero, eutrofización, y múltiples factores, los investigadores tuvieron una gran base de datos para estudiar.  Para clasificar cada tipo de alimento, midieron el impacto de una porción de 40 gramos de proteína en cada caso.

Según los investigadores, se espera que el consumo de la comida de origen animal aumente en las próximas décadas, de acuerdo con el crecimiento poblacional y aumento del ingreso mundial. De manera que el encontrar formas de obtener proteínas con un impacto menor se ha vuelto crucial. El estudio sugiere que para los amantes de la comida de mar esto puede significar buenas noticias.

Fuente: Hilborn et. al. “The environmental cost of animal source foods.” Frontiers in Ecology and the Environment. 2018.

Imagen: via MaxPixel

Suscríbase para recibir el resumen semanal de la revista

Te has registrado satisfactoriamente

Your Donation Will Be Doubled

From now until December 31st as part of a national campaign to support nonprofit news

Share This

Share This Article