La planificación corporativa para el cambio climático está estancada en un pasado habitual

This post is also available in: English

Traducido por María Fernanda Enríquez

Las olas de calor que aumentan los costos del aire acondicionado de las granjas de servidores. Huracanes y tifones que perturban las cadenas mundiales de suministro. El cambio climático es, literalmente, un negocio arriesgado. Esta toma de conciencia está estimulando a los inversores a exigir que las corporaciones revelen los posibles impactos del cambio climático en su balance general y hagan planes para abordarlos. 

Pero hasta ahora, lo que las empresas han logrado es en gran medida inadecuado para la escala del desafío, según un análisis publicado ayer en Nature Climate Change. 

Un equipo de investigadores de los Estados Unidos y Reino Unido analizó el texto de los planes de cambio climático preparados en 2016 por 1630 empresas, incluidas muchas grandes corporaciones multinacionales. El estudio representa el primer análisis exhaustivo de los informes de riesgo climático en múltiples industrias y sectores de la economía global. 

Las compañías reportaron riesgos de sequías, inundaciones y cambios en los patrones de precipitación; ciclones tropicales; y cambios en las temperaturas medias y extremas. Dos tercios de los riesgos identificados se consideraron «más probables» o «casi seguros» de ocurrir, y más de la mitad de las compañías dijeron que esperan que el cambio climático aumente sus costos o interrumpa la capacidad de producción. Entonces, si bien muchas empresas prefieren permanecer en secreto respecto al cambio climático frente al público, la conclusión final es que la negación absoluta del clima no es muy frecuente en el mundo de los negocios. 

Los investigadores clasificaron las estrategias de las empresas para gestionar los impactos del cambio climático en tres categorías: estrategias «blandas», como realizar evaluaciones de riesgos y actualizar planes de respuesta ante emergencias; enfoques «duros» que involucran inversiones de capital en tecnología o infraestructura, como control de inundaciones y aire acondicionado; y la adaptación basada en los ecosistemas, como la restauración de los pastizales, la agricultura y silvicultura sostenibles, o la conservación de los ecosistemas costeros. 

El enfoque más común del cambio climático, empleado por el 39% de las empresas, implica una combinación de estrategias suaves y duras. Un tercio de las empresas solo utilizan estrategias blandas. Y sorprendentemente, el 18% de las empresas no informan en absoluto de medidas de adaptación, lo que convierte a la falta de estrategia en el tercer enfoque más común. 

Los investigadores también identificaron cinco «puntos ciegos» de la planificación corporativa del cambio climático. Primero, las empresas tienden a subestimar la magnitud y el costo potencial de los riesgos del cambio climático. En segundo lugar, solo consideran los impactos directos en las operaciones comerciales en lugar de tener en cuenta riesgos más amplios, como las proyecciones de que el cambio climático reducirá los ingresos de las personas y, por lo tanto, reducirá la demanda mundial de bienes y servicios. 

En tercer lugar, la mayoría de las empresas informan únicamente el costo inicial de las medidas de adaptación al cambio climático. Pocos calculan el rendimiento de la inversión, la rentabilidad relativa de diferentes estrategias o el costo de no hacer nada. En relación con esto, en su mayoría ignoran el enorme potencial de ganar-ganar de la adaptación basada en ecosistemas. Esta estrategia está actualmente en uso por solo el 3.3% de las compañías, y es probable que «se mantenga sin explotar hasta que los costos de todas las estrategias estén mejor articulados», dicen los investigadores. 

Y finalmente, la mayoría de las estrategias de adaptación corporativa asumen que el riesgo del cambio climático es básicamente lineal. Pero la ciencia sugiere cada vez más la existencia de «puntos de inflexión», como el repentino deshielo del permafrost, la pérdida de la capa de hielo o el retroceso de la selva amazónica, que podrían plantear grandes riesgos para las empresas y para la sociedad en general.     

Según los investigadores, el hecho de que los informes corporativos sobre las emisiones de gases de efecto invernadero se hayan generalizado y sean rutinarios en los últimos años sugiere que las empresas también podrían aprender cómo medir con precisión y responder al riesgo del cambio climático. Esto puede requerir nuevas asociaciones: algunas empresas pueden estar interesadas en la adaptación basada en ecosistemas, pero simplemente no saben cómo llevarla a cabo, por ejemplo. 

Por ahora, sin embargo, «las revelaciones de las empresas sobre el riesgo climático revelan una preferencia por estrategias de adaptación incrementales o reactivas», escriben los investigadores. Las empresas se aferran al lenguaje de la gestión de riesgos y «con demasiada frecuencia traducen el complejo desafío del cambio climático en soluciones que se alinean con las prácticas habituales». 

Fuente: Goldstein. et al. “El riesgo de cambio climático del sector privado y la adaptación a los puntos ciegos.” Nature Climate Change 2018

Foto: Una hoja de balance de 1936. Crédito: srv007 vía Flickr.

Suscríbase para recibir el resumen semanal de la revista

Te has registrado satisfactoriamente

Independent, nonprofit journalism
for a livable planet  |  published by Future Earth

Share This

Share This

Share this post with your friends!