DAILY SCIENCE

Las sorprendentes formas en que los niños de la ciudad y el campo piensan sobre la vida silvestre
Se asume ampliamente que los niños rurales están más cerca de la naturaleza que sus contrapartes urbanas. ¿Pero es eso realmente cierto?
octubre 9, 2019

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Traducido por María Fernanda Enríquez

A medida que los niños pasan cada vez más tiempo en el interior, con los ojos fijos en las pantallas en lugar de los amaneceres, las orejas sintonizadas en Spotify en lugar de en el canto de los pájaros, se someten a lo que los conservacionistas llaman la «extinción de la experiencia». Ya no tienen una conexión cotidiana con la naturaleza. Se cree que esta extinción está especialmente extendida en áreas urbanas y suburbanas, donde los niños están expuestos a una naturaleza menos salvaje que sus contrapartes rurales. Sin embargo, ¿es ese realmente el caso?

«Se han realizado pocas investigaciones sobre las actitudes de los niños hacia la vida silvestre, particularmente en las zonas urbanas», escriben los investigadores dirigidos por Stephanie Schuttler, bióloga del Museo de Ciencias Naturales del Estado de Carolina del Norte, en la revista PeerJ. Su estudio encontró que «los niños en todos los niveles urbanos veían la vida silvestre de manera similar», para bien o para mal.  

Los investigadores preguntaron a 2759 alumnos de cuarto a octavo grado de Carolina del Norte sobre los animales que más les gustaban y los que les daban miedo, y les pidieron clasificar a sus cinco mamíferos favoritos de una lista de 20 especies locales y exóticas. Algo más de la mitad de los estudiantes vivía en áreas suburbanas, mientras que el resto eran habitantes de zonas rurales. 

Los perros y los gatos demostraron ser las criaturas más populares. Fueron seguidos por pandas, conejos, lobos, monos y leones, todos ellos, con la excepción de conejos, animales exóticos que solo se encontrarían en la pantalla o en cautiverio. Las especies locales eran consideradas de manera mayoritariamente negativa; los niños eran tres veces más propensos a encontrar animales locales (zorrillos y linces, coyotes y murciélagos) atemorizantes. Los estudiantes también fueron asustados por invertebrados, reptiles y peces.  

“Como biólogos conservacionistas, nos sentimos alentados por el gran porcentaje de animales en peligro de extinción a nivel mundial incluidos los animales que les gusta a los niños», escriben Schuttler y colegas,» pero nos preocupa el bajo conocimiento y las actitudes desfavorables hacia las especies locales».  

Contrariamente a las expectativas de los investigadores, estos patrones se mantuvieron bastante constantes independientemente de dónde vivían los niños. Aunque los estudiantes rurales, particularmente aquellos que cazaban, tenían un poco más de probabilidades de apreciar las especies locales, la diferencia no fue grande. «Los niveles supuestamente más altos de familiaridad que los niños en las zonas más rurales tienen con la vida silvestre local son limitados», escriben los investigadores. «Nuestros resultados implican que no solo la urbanización está impulsando la extinción de la experiencia, ya que la desconexión con la vida silvestre entre los niños se extiende a través de las áreas urbanas». 

Una advertencia importante es que el estudio involucró solo a estudiantes que viven en un estado. También había muchos más suburbanos que niños rurales. «La investigación futura debería continuar explorando estas preguntas con muestras más grandes y más diversas», anotaron los investigadores, pero, dicho esto, sus hallazgos fueron interesantes.  

Quizás la exposición que los niños rurales tienen a la vida silvestre local simplemente no se traduce en familiaridad o actitudes favorables. O podrían no tener mucha exposición en primer lugar, una posibilidad respaldada por la creciente evidencia de que los niños rurales pasan menos tiempo al aire libre que las generaciones pasadas. Schuttler y sus colegas señalan que los programas educativos y recreativos que se centran en especies locales cotidianas son importantes. Solo notar plantas y animales en el camino a la escuela puede ser muy útil, y los programas de ciencia ciudadana pueden ayudar a nutrir la familiaridad.

Eso se aplica tanto a los niños rurales como a los urbanos, y, dicen los investigadores, se necesita con urgencia. “Las personas tienden a preocuparse e invertir en lo que saben. Los niños representan a los futuros partidarios de la conservación.” «Como la desconexión entre los niños y la vida silvestre es quizás aún más pronunciada de lo que se entendía anteriormente, proporcionar intencionalmente experiencias infantiles en la naturaleza puede ser una de las acciones más importantes que los biólogos de la conservación pueden tomar».

Fuente: Schuttler et al. “Children’s attitudes towards animals are similar across suburban, exurban, and rural areas.PeerJ, 2019.

Mural: Young Jarus

Acerca del autor: Brandon Keim es un periodista independiente especializado en animals, naturaleza y ciencias, y el autor de The Eye of the Sandpiper: Stories From the Living World. Conecte con el en Twitter, Instagram y Facebook.

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